colon_peregrinaje

Carátula

Contenido

Prólogo

Capítulo I

Capítulo II

Capítulo III

Capítulo IV

Capítulo V

Capítulo VI

Capítulo VII

Capítulo VIII

Capítulo IX

Capítulo X

Capítulo XI

Capítulo XII

Galería de fotos

Bibliografía

Biografía de R. Moya E.

Página web

 

CAPÍTULO I

El Descubrimiento de América

 

01.- Termina la historia media.

02.- El mundo a fines del siglo XV

03.- Idea de la esfericidad de la tierra.

04.- Los vikingos llegan al nuevo continente.

05.- Cristóbal Colón.

06.- El peregrinaje de un visionario.

07.- Los Pinzón y las carabelas.

08.- El 12 de octubre de 1492.

09.- Nuevos viajes.

10.- El nombre de América.

11.- El tratado de Tordesillas.

12.- Los judíos en la expedición.

13.- Los ingleses pudieron descubrir América.

14.- Colón y el descubrimiento en debate en 1992.

 

06.- EL PEREGRINAJE DE UN VISIONARIO

Colón no esperó la respuesta que presumía negativa y en forma subrepticia, abandonó el Portugal con su familia, posiblemente el año 1486. El 20 de marzo de 1488 envió al rey una carta que decía: “E porque ventura teedes algun receo de nossas justicas por razao d' algumas cousas que sejades abrigado, nos por esta nossa carta vos seguramos pela vinda, stada e tornada que nos sejandes preso, retenso, citado, nem demandado per nenhuma causa hora seja civil, hora crime de qualquer cualiade”. Cuando esto hizo, hacía dos años estaba en España.

Son muchos los historiadores que aseguran, que Colón llegó a descubrir la doblez del rey y consideró que eso ponía en peligro su propia vida en caso de tener éxito, pues el monarca trataría de deshacerse de Colón para que no le opacase la gloria total del éxito. Por entonces ya Colón estaba viudo, pero endeudado y temía también un encarcelamiento por deudas que se veía en la imposibilidad de pagar. Se asegura que Colón antes de ofrecer el proyecto al rey Juan, lo hizo por razones afectivas a Génova y a Venecia, pero sin éxito.

Colón con su hijo Diego se dirigió a la región española de Andalucía y envió a su hermano Bartolomé a Inglaterra, para ofrecer al rey Enrique VII el proyecto.

La misión de Bartolomé fue llena de contratiempos. Antes de desembarcar en Inglaterra el barco fue asaltado por corsarios y perdió todas sus pertenencias. Llegó al país extranjero en medio de la mayor miseria y sin los mapas que debían ser tan preciosos para la misión que tenía. Se dedicó a hacer mapas para vivir. Pasaron así varios años antes que intentase solicitar una audiencia con el rey y cuando ésta al fin se logró, Enrique VII mostró gran entusiasmo y solicitó la presencia de Cristóbal Colón en la corte, para convenir todo lo necesario a la realización del proyecto.

Alborozado, Bartolomé partió a París a fines de 1492 y se encontró allí la noticia que su hermano ya había efectuado la expedición, y encontrado según creía  el camino a las Indias.

Como hemos dicho,  Colón llegó a España por el año 1486 y por entonces, desembarcó, según unos en puerto de Palos, y según otros en el puerto de Santa María, del que era Señor, el duque de Medinacelli.

Colón se entrevisto con el duque, el que le dio hospitalidad durante dos años, hasta que logró la entrevista con los reyes de España.

Pero antes de lograr la protección del duque de Medinacelli, Colón pasó muchas penurias. Como no tenía para pagar el pasaje por mar, cruzó la frontera a pie con su hijo Diego, llevando sobre las espaldas las escasas pertenencias que poseía. En lo que ahora es la provincia de Huelva, y buscando donde pernoctar, llamó a las puertas del convento de Santa María de la Rábida, regentado por monjes franciscanos que estaba a media legua del puerto de Palos. El portero abrió y se encontró con un hombre entre 45 y 50 años, cubierto de polvo, que denotaba mucha pobreza y cansancio, y que pedía, por amor a Dios, pan para saciar el hambre, un poco de agua para terminar con la tremenda sed que padecía y un lugar para dormir.

Pero el portero se sintió impactado por la mirada llena de fuego de ese hombre aparentemente derrotado. No era de los que siempre acudían a las puertas del convento y recibían ayuda. Este hombre era diferente. Fue y comunicó sus impresiones al guardián del convento fray Juan Pérez de Marchena, que al recibir al viajero también se dejó impresionar por esa mirada tan penetrante y un corto diálogo con el visitante, le bastó como conocedor de los hombres, para darse cuenta que estaba frente a un ser excepcional.

El destino, empezaba ya a tejer con invisibles hilos, el futuro de las naciones, utilizando como barajas a los hombres. ¿Qué hubiera pasado si Colón no toca las puertas del Convento? ¿Qué hubiera sucedido si el portero hubiera dado el pan y el agua que se le pedía y dejado seguir al viajero? ¿Acaso todo eso hubiera dado tiempo a Bartolomé Colón para entrevistarse con Cristóbal y hacer el descubrimiento por cuenta de Inglaterra?.

Juan Pérez de Marchena, tuvo muchas veladas con Colón en el curso de las cuales éste le contó al guardián y demás monjes que le oían arrobados, todas sus teorías y sus proyectos. Daba la impresión al hacer los relatos, que el hombre se transformaba dada la vehemencia y fe con que decía las cosas como si fueran hechos ciertos. En esos momentos sus ojos parecían afiebrados y reflejaban un alma atormentada.

Los monjes franciscanos, compartieron con Colón la fe en el éxito de la empresa y la hicieron suya tras de consultar con varios marinos y cartógrafos. Fue entonces que el duque de Medinacelli se interesó en el proyecto y hasta pensó en realizarlo por sus propios medios. Tuvo alojado a Colón durante un buen tiempo, pero al final comprendió que el proyecto era de tal magnitud y trascendencia que correspondía a los reyes su ejecución.

El duque escribió una carta a la reina Isabel, en la que le contaba en detalle los proyectos de Colón. Se tuvo que esperar algún tiempo.

Era Colón un hombre alto y robusto de anchas espaldas y noble presencia. La tez clara, la nariz aguileña, los pómulos salientes y la cara larga salpicada por una gran cantidad de pecas; sus ojos claros de mirar penetrante era lo que más llamaba la atención, y lo que sin dudad también contribuían a convencer a su auditorio. En determinado momento de sus narraciones, se transfiguraba, hablaba con gran vehemencia y esos ojos de penetrante mirada, parecían  lanzar fuego.

Posiblemente no era de los mejores marinos, como los que pudieron haber en Portugal, Venecia y Génova o en la misma España, pero tampoco era del montón. Sin embargo había leído mucho de cartografía, geografía y astronomía.

Era ambicioso sin duda alguna. Pero eso en lugar de verlo como un defecto, habría que considerarlo como la principal fuerza impulsora, a la que juntaba la fe, la audacia y el valor, como era el caso de Colón. Era además un empecinado hasta los límites de la terquedad. Su profundo catolicismo estaba impregnado del fatalismo propio de la época, así como era una cuestión muy común por esos tiempos el tráfico de esclavos, inclinación que la posteridad no ha perdonado jamás a Colón.

Cuando trató con el rey de Portugal sobre posibles recompensas, pidió tanto que el monarca consideró que era una exageración en ese hombre que se encontraba en los limites de la mendicidad, pretender de golpe y porrazo llegar a las más altas dignidades, asegurándose al mismo tiempos gloria y riqueza, por la conducción de una expedición que en el criterio de los científicos lusitanos, no tenía mayor importancia que las que se estaban proyectando para llegar al Asia costeando el África.

La reina Isabel por fin contestó al duque y lo autorizó a enviar al visitante extranjero, al lugar donde estaba la corte, que por entonces se encontraba en la ciudad de Córdova.

Colón dejó a su hijo en el convento de la Rábida y partió a Córdova con una carta del duque él que en un exceso de optimismo y creyendo que todo iba ser llegar y resolver, pedía a la reina que firmase el contrato y señalase el puerto de partida. Otra carta de los religiosos de la Rábida iba dirigida a fray Hernando de Talavera, confesor de la reina.

Los reyes sometieron el proyecto a una junta de sabios y de expertos, los cuales fallaron en contra, y le dijeron a Colón que no era posible que después de tantos siglos, con tantos sabios y navegantes, nadie antes hubiera hablado de un camino corto. Que tampoco podía admitirse que la tierra fuera tan pequeña como lo aseguraba Colón y que había que suponer que aun navegando tres años hacia occidente sólo se iba a encontrar el fin del océano.

Pese al informe contrario, los Reyes con delicadeza no desahuciaron el proyecto sino que pretextaron la guerra contra los moros para postergar su atención.

Pasó un tiempo en que la pobreza rondó nuevamente en torno a Colón en Córdova, pero como se enamoro de Beatriz Enríquez, no viajó a Francia ante cuya corte había decidido presentarse. Fue en esos momentos que lo conectaron con el cardenal arzobispo de Toledo don Pedro Gonzáles de Mendoza que tenia gran influencia en la corte el que logró una nueva entrevista de los reyes con Colón. Pero aún habían muchas dificultades, pues el asunto pasó a verse ante una comisión de sabios y teólogos de la universidad de Salamanca, en donde llevados por perjuicios religiosos atacaron la idea de la esfericidad de la Tierra como contraria al texto de la Biblia. A esto agregaban con falsos argumentos, que aun en el supuesto de ser la tierra redonda ¿cómo podía un barco que había bajado al hemisferio sur volver a subir al hemisferio norte?. Al final prácticamente se trataba de acusar a Colón de herético.     

Parece que posteriormente la corte, se trasladó a Salamanca y en ese lugar hubo una segunda reunión de cosmógrafos y geógrafos que dieron un veredicto favorable. Eso hizo cambiar la actitud de los reyes que empezaron a suministrar recursos económicos a Colón para que pudiera subsistir, siendo la primera entrega, la del 4 de mayo de 1487 por 3.000 maravedíes, a las que siguieron otras muchas iguales. Pero embarcados los reyes en la guerra contra el rey moro de Granada, no tomaban decisiones más firmes. En 1488 tiene a su segundo hijo, Hernando en su amante Beatriz, lo que lo retuvo en España, en momentos en que Inglaterra y Francia se interesaban por el proyecto.

Pero no obstante la predisposición favorable de la reina Isabel, era la guerra contra los moros de Granada lo que embargaba la atención de los Reyes Católicos.

Colón que desde 1486 se encontraba haciendo gestiones en la corte española, vio llegado el año 1488 sin haber prosperado mayormente en la aceptación de sus proyectos y todavía tenían que pasar cuatro años más es decir un total de siete, para ver que sus sueños se tornasen en realidad.

Durante ese duro trajinar en la corte, Colón procuró captarse la simpatía y adhesión a su proyecto, de personajes influyentes como Gabriel de Acosta, médico, astrólogo y geógrafo de mucho valer, Alonso de Quintanilla, contador mayor de la corte; don Juan de Cabrero, gran chambelán; fray Antonio de Marchena, confesor de la reina; fray Diego de Deza, maestro del príncipe Juan; Luis Santángel, secretario y consejero del rey Fernando y Gonzáles de Mendoza, prelado muy influyente. 

El Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano, al referirse a Colón afirma que por entonces (1491) es cuando se produjo ese suceso de la llegada de Colón al convento de la Rábida; y no cuando salió de Portugal. Esa otra versión dice lo siguiente:

Por el año 1491 el desaliento había ya ganado a Colón y decidió retirarse de la corte de España para intentar en otras llevar adelante su proyecto. Entonces se entrevista con el confesor de la reina, fray Juan Pérez, éste escribe a su majestad y a partir de ese momento las puertas se abren de par en par para el marino.

Fue el mismo Colón, el que años más tarde en una de sus cartas diría que fue fray Diego de Deza, el que lo convenció de quedarse en Castilla cuando ya llevaba camino para afuera  

Sea lo que fuere, Colón fue convocado por los Reyes Católicos a comparecer ante la corte reunida en el campamento de Santa Fe, cerca de la ciudad de Granada en 1491. Por ese entonces, ya el rey moro estaba cercado y acorralado dentro de la capital de su reino por los reyes de España.

Colón compareció ante sus majestades en medio de los aprestos para dar el asalto final a la última ciudadela que los mahometanos tenían en la península española.

Ahí con gran vehemencia, Colón habló de su proyecto. Relató el viaje de Marco Polo y el reino del Gran Kan al otro lado de los dominios de los infieles mahometanos. Ponderó la importancia de tomar contacto por mar con ese lejano imperio para cortar el avance de los mahometanos y se extendió mucho sobre las fabulosas riquezas de los casi mitológicos países de Catay y Cipango. Para interesar más a los reyes, les aseguró que España podía llevar sus dominios a esas extensas tierras vírgenes de oriente, a las que se llegaría navegando en dirección de occidente, y ponderó el enorme provecho que se brindaría a la causa de la fe verdadera.

El proyecto de Colón tenia tres inconvenientes:

1ro. Que España se encontraba con un tesoro público exhausto,  por  la guerra contra los moros,  y  los  gastos continuaban.  Una expedición marítima,  resultaba costosa  en  ese tiempo, mas aun para un país como España  que no  tenía una  tradición marina,  y que ní se había pensado y en lo que por lo tanto, todo  estaría por hacerse.

2do. El tratado que habían suscrito los Reyes Católicos con el  Portugal y que se llamaba Toledo-Alcacobas,  por el cual se dejaba a los reyes de Castilla  manos libres frente al rey Boabdil de Granada a cambio de dejar a Portugal todo lo relativo a descubrimientos oceánicos.

3ro. Las desmesuradas pretensiones de Colón.

El primer problema lo ofrecía resolver Luis Santángel rico mercader de origen judío En cuanto al segundo punto, se dijo que Portugal dirigía sus expediciones en torno al continente africano para llegar al Asia, mientras el proyecto de Colón iba hacia mar adentro, recto hacia occidente.

Fue en realidad el tercer punto lo que creó el impase, y la reina pretextando razones de economía, sin rechazar totalmente el proyecto, lo aplazó. Era abril de 1492 y desde enero de ese año, la ciudad de Granada estaba en poder de los Reyes Católicos, terminado totalmente con el dominio musulmán en España.   

Llevada la reina Isabel por su fanatismo religioso y apoyada en la Inquisición creada años antes, inició la unidad religiosa del reino, de acuerdo a lo cual sólo podían vivir en España los creyentes en la fe de Cristo. Eso significaba que todo aquel que no se convirtiese a la religión cristiana y dejase de ser musulmán o judío tenía que ser expatriado. Se produjeron entonces grandes abusos y confiscaciones, y familias que por cientos de años habían vivido en España y la habían servido como su verdadera Patria, tuvieron que dejarla. Otros simularon aparentemente que abrazaban el cristianismo.

Colón consideró que al no ser aceptadas sus exageradas demandas, ya nada tenia que hacer en la Corte y emprendió la marcha una vez más hacia fuera.

Mientras tanto Santángel hacía recapacitar a la reina, diciéndole que si Colón fracasaba en su expedición era lógico que no lograría ninguna de las mercedes que pretendía y si tenia éxito, estaba bien merecido por que por ahora España  no tenía nada fuera de sus fronteras y más bien se le ofrecía la posibilidad de lograr mucho. 

La reina envió un mensajero que dio alcance a Colón cuando éste estaba ya a dos leguas fuera de Santa Fe, en un lugar llamado Puente de los Pinos.

El 17 de abril de 1492 se firmó en Santa Fe el Tratado o Capitulaciones entre los reyes y Colón, que fue redactada por el secretario de la corte don  Juan de Coloma.

El otrora mendicante marino lograba repentinamente, ventajas que cualquier otro mortal en su misma situación no hubiera soñado jamás. Colón en cierta forma allanó el camino a otros hombres como Hernán Cortés y Francisco Pizarro, que años más tarde se encumbrarían también desde la nada.

Las Capitulaciones otorgaban a Colón, lo siguiente:

1.- Colón y  sus descendientes  serían almirantes de  los   mares,  tierras y continentes que descubrieran.

2.- Colón  sería gobernador  de  todas  las tierras  y  continentes  que  se descubrieran con derecho a proponer candidatos para todos los otros cargos del gobierno.

3.- Colón y sus descendientes tendrían el diezmo de todo lo que produjeran las tierras por ellos descubiertas.

4.- Colón  y sus  representantes serian los únicos  jueces en los pleitos que se  produjeran en el comercio de las nuevas  tierras  con España.

5. -Colón tendría  el  derecho de contribuir con una octava parte del costo de la primera y todas las sucesivas expediciones y en cambio le debía corresponder otro octavo además del décimo.

Como se puede apreciar, con este documento lograba convertirse en las nuevas tierras que descubriese en algo así como un monarca absoluto.

Santángel se interesó mucho en que la reina aceptase las estipulaciones de Colón. La reina Isabel en respuesta al celo de su consejo, manifestó su decisión de aceptar las propuestas y para el caso de no disponer el tesoro real del dinero suficiente estaba llana a empeñar sus joyas. Eso no fue necesario porque de inmediato, Santángel que era un judío valenciano, ofreció prestar un millón de maravedíes con que solucionó el problema económico.

La expedición saldría de Puerto de Palos.

Los vecinos de Palos habían caído en falta contra la monarquía y como sanción debían de armar y equipar dos carabelas y estar con ellas al servicio de los reyes por un año. Debían haber dos naves ya listas. Por tal motivo la provisión real del 30 de abril de 1492 mandaba que en el termino de diez días estuvieran las dos carabelas listas para salir, debiendo pagar Colón el sueldo de cuarto meses por adelantado a la tripulación.

También el 30 de abril le dieron a Colón los despachos de almirante, virrey y gobernador de los nuevos mares y tierras. El flamante almirante encumbrado de la noche a la mañana salió de Granada el 12 de mayo y llegó el 23 al Puerto de Palos, pero encontró que los barcos no estaban listos, por cuyo motivo el 20 de Junio, la reina dispuso que las autoridades de Andalucía, se incautaran los barcos que considerasen convenientes y enrolasen a la marinería.

Fue entonces cuando aparecieron los hermanos Pinzón sin cuyo auxilio no se hubiera podido realizar la expedición.

 

Colón interesa a los monjes franciscanos

 

Colón en el convento de La Rábida

 

COLON DISERTANDO ANTE LOS MONJES FRANCISCANOS

 

Cristóbal Colón, por los años de 1470 se encontraba residiendo en Portugal donde se había casado con la hija de un cosmógrafo. Convencido de que la Tierra era redonda, presentó al rey Juan II de Portugal el proyecto de navegar en forma recta hacia el Oeste hasta encontrar la India, Catay (China) y Cipango (Japón), pues ignoraba que entre Europa y Asia existía un continente. Cansado de esperar y estando ya en la mayor pobreza, viajó a la provincia de Huelva, España en 1486 a pie con su pequeño hijo Diego.

Al caer de una noche, llegó polvoriento y rendido con su hijo Diego, al Convento de Santa María de la Rábida a cargo de monjes franciscanos y pidió al portero, un poco de agua, un pan, y albergue para pasar la noche., Los monjes  se interesaron  en él, y le pidieron les contasen sus proyectos. El prior del convento Juan Pérez de Marchena puso especial interés Lo recomendaron  a duque de Medinaceli y a otras personas muy influyentes.

Medinacelli inició gestiones ante la corte española. Pero los reyes estaban en guerra contra el rey de Granada. .Dos años estuvo alojado Colón y su hijo en el Palacio del duque. Como el tiempo pasaba y no se lograba ningún éxito, Colón encomendó a su hermano Bartolomé fuera al reino de Francia y ofreciera el proyecto.

Tampoco hubo éxito, por lo cual Bartolomé se fue a Inglaterra donde tuvo muchos problemas pero al fin logró audiencia del Rey Enrique VII, el cual se interesó mucho en el proyecto y pidió hablar con Colón. Para entonces la reina  Isabel ya también había tomado interés en el  proyecto e Colón.

 

 Bartolomé el hermano

Bartolomé Colón

Mientras Colón gestionaba en España el apoyo de los reyes, su hermano Bartolomé hacia igual cosa ante los reyes de Francia e Inglaterra. En este

ultimo lugar hubo mucho interés y  bien pudieron ser los ingleses los que pudieron haber descubierto América.

 

Colón muestra sus mapas y planos a los monjes

En  la Rábida, Colón mostró a los religiosos sus mapa y  planos y los convenció de que la tierra era redonda y que viajando  directamente al Oeste se encontrarían con la India.

 

Fray Juan Pérez de Marchena protector de Colón

FRAY JUAN PÉREZ DE MARCHENA

Brindó amplia y decisiva ayuda a Colón. Sin él no se hubiera podido llevar adelante la expedición descubridora.

El convento de la Rábida como está ahora    

El convento de la Rábida, donde Colón con su menor hijo Diego arribó en busca de posada. Allí encontró Colón su destino y  principió hacerse realidad el viaje a las indias orientales.

 

1