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Carátula

Contenido

Prólogo

Capítulo I

Capítulo II

Capítulo III

Capítulo IV

Capítulo V

Capítulo VI

Capítulo VII

Capítulo VIII

Capítulo IX

Capítulo X

Capítulo XI

Capítulo XII

Galería de fotos

Bibliografía

Biografía de R. Moya E.

Página web

 

CAPÍTULO I

El Descubrimiento de América

 

01.- Termina la historia media.

02.- El mundo a fines del siglo XV

03.- Idea de la esfericidad de la tierra.

04.- Los vikingos llegan al nuevo continente.

05.- Cristóbal Colón.

06.- El peregrinaje de un visionario.

07.- Los Pinzón y las carabelas.

08.- El 12 de octubre de 1492.

09.- Nuevos viajes.

10.- El nombre de América.

11.- El tratado de Tordesillas.

12.- Los judíos en la expedición.

13.- Los ingleses pudieron descubrir América.

14.- Colón y el descubrimiento en debate en 1992.

 

14.- Colón y el Descubrimiento  en debate en 1992

En algunos países, como en Estado Unidos, en sus medios académicos y religiosos se había iniciado desde 1992 cuando se cumplió 400 años del descubrimiento, un amplio debate en torno a la figura de Cristóbal Colón y de lo que en realidad, significaba  ese gran suceso, que hemos venido llamando el descubrimiento de América. La intervención de docentes, filósofos, historiadores y sociólogos, así como de instituciones como el Consejo Nacional de Iglesias y el Consejo Nacional de Estudios Sociales; y periodistas puso en 1992 gran ardor en el debate, al cumplirse una nueva centuria de tan trascendental suceso.

Pero debemos de advertir, que se trataba de juzgar los hechos históricos de hacía 500 años y a sus protagonistas, no con los criterios imperantes en esa época, sino con los criterios modernos, en los que priman los conceptos de democracia, de los derechos humanos y del repudio a toda forma de genocidio y de segregación.

Colón, los reyes católicos y demás protagonistas del gran suceso, no fueron personajes del siglo XX como lo fueron los recientes e  improvisados juzgadores; sino gente de la Edad Media, con mentalidad y criterios de esa época.

El Consejo Nacional de Iglesias, con sede en EE.UU.  emitió en 1992 una declaración de acuerdo a la cual, la llegada de los españoles fue una invasión cuyo recuerdo, debía ser observada con penitencia y no con celebración.    

El Consejo Nacional de Estudios Sociales, que tenía  entre sus miembros a representantes de 70 países, aun que más cauto, más o menos hizo los mismos pronunciamientos.

Por último, grupos de indígenistas de EE.UU; México y de otros países, lanzaron la idea de conmemorar el 12 de Octubre de 1492, con una jornada de luto; ya que culpaban a Colón de haber masacrado a las tribus antillanas y destruido sus culturas. ¿Pero que hicieron los colonos ingleses con los pieles rojas?

Hay que advertir, que los integrantes de esos grupos indigenistas del año 1992, son el producto de la nueva realidad étnica de América Latina, el mestizaje, pues ninguno tiene apellido indígena y sí español o inglés, es decir, apellidos de sus ancestros que contribuyeron hacía un milenio, a lo que llamaban destrucción de las culturas indígenas. Cabe preguntar si esos indigenistas ¿representaban a las víctimas o a los victimarios?

Son bien conocidos en América Latina, los criterios de segregacionismo de raza y de religión que siempre han imperado entre los Estados Unidos y la llamada América Morena. Una muralla de prejuicios nos separa a unos de los otros; y por lo tanto hay que suponer que los enfoques que hagan en América del Norte, del descubrimiento de América, los harán con un criterio gringo anglo  sajón.

Los ingleses llegaron desde 1585, cuando sir Walter Raleigh, se apoderó de una zona al norte de Florida a la que llamó Virginia. A partir de ese espacio los ingleses fueron avanzando territorialmente. En 1620 llegó a la zona de Massachussets, el barco inglés  “Mayflower” con 100 hombres y mujeres de religión puritana, que huían de la persecución religiosa que contra su secta protestante había emprendido el rey de Inglaterra Jacob I. Los recién llegados, fanáticamente religiosos, fundaron la ciudad de Boston y se fueron expandiendo a nuevas tierras con la llegada de más “peregrinos” como se hacían llamar, despojando de las tierras a los que eran sus milenarios poseedores, los indios pieles rojas. Luego llegaron holandeses, alemanes y suecos.

La parte norte, es decir todo el Canadá y algunas zonas del actual territorio de Estados Unidos eran dominadas por Francia, Por su parte España tenía La Florida y las costas del océano Pacífico, esto es,  San Francisco y los Ángeles.

Los colonos ingleses, para dar tierras a los recién llegados se las arrebataban a los indios pieles rojas, a los que fueron empujando cada vez más hacia el oeste. Cuando oponían resistencia los exterminaban. Por último a toda la población india, la distribuyeron en pequeños espacios que llamaban reservaciones. En ese constante enfrentamiento con los blancos, y también  por el hambre, enfermedades y falta de seguridad, la población nativa se fue extinguiendo. En Estados Unidos no se presenta la figura de mestizos producto del cruce de anglo  sajones con indios; sino unos pocos, por cruce de indios con  españoles o franceses.

Por lo tanto en EE.UU. se carecía en 1992, de autoridad moral para hablar de invasión, genocidio o segregación.    

Inglaterra cuando inició su expansión colonial, lo hizo con el fin de impulsar su política mercantilista y capitalista. Por tal motivo prefirió inicialmente el sistema de enclaves, antes de ocupar todo el territorio que les resultaba costoso y poco rentable.

España en cambio, impulsada por su fanatismo religioso y como una acción contraria a la reforma protestante que había roto la unidad religiosa en Europa, consideró a los nuevos territorios como campos propicios para la evangelización. Pero con los sacerdotes llegaron los soldados ávidos de gloria y riqueza; y sin escrúpulos. Por eso fue que el desembarco de Colón en Guanahani, marca el inicio en el nuevo mundo, de la evangelización  pero también  de la explotación de los indios.

Cuando se habla de la destrucción de las culturas indígenas, se peca de exageración. Sin discutir si hubo o no hubo invasión, en el estricto sentido de la palabra, y aun admitiéndolo, así como también aceptando que hubo abuso, crueldad e injusticia; eso no puede impedir reconocer que por otra parte, cuando los españoles se encontraron con pueblos más evolucionados culturalmente como los Aztecas y el Imperio de los Incas; no hubo tal destrucción de la cultura nativa, ni tampoco el choque de dos civilizaciones; sino más bien el encuentro de dos culturas en la que una, por ser más evolucionada que la otra, estaba en mejores condiciones de prevalecer. Esto es lo que se llama transculturación.

En cuanto a Colón, con exageración se ha tratado de imponer una leyenda negra sobre el gran hombre.     

Colón era simplemente un ser humano con defectos y vicios, pero también con cualidades y virtudes. No era ni un superhombre, ni un semidiós. Los superhombres  trataron de ser impuestos en otras oportunidades  por razas de hombres rubios.            

Todos los hombres que han marcado huella en la historia de la humanidad, han sido básicamente iguales sin excepción, pero siempre se recuerda de ellos lo que motivó su grandeza y no sus humanas debilidades y defectos.

Algo que le imputan a Colón, es que era exageradamente ambicioso, lo que es absolutamente cierto. Pero también  lo fueron Alejandro Magno, Julio Cesar, Francisco Pizarro, Hernán Cortés, etc. La ambición es sin duda el más poderoso acicate que mueve las acciones de los hombres y los lleva con frecuencia a la  grandeza. Si Colón no hubiera sido ambicioso, no hubiera culminado la expedición que lo llevó al descubrimiento o al encuentro de América. Sin duda otros ambiciosos, lo hubieran hecho después.

Se objeta el uso de la palabra descubrimiento, pero ¿Qué es descubrir?. Es poner de manifiesto lo que estaba oculto, o destapar lo que estaba tapado o hallar lo que estaba ignorado.

América era una realidad física, pero todos los hombres del viejo mundo ignoraban su existencia. Lógicamente Colón también era uno de ellos y aun después del encuentro que tuvo con ella siguió ignorándolo, por que no había ni la más remota idea de la existencia de tan extenso y gran continente.

Que era preferible llamarle encuentro y que por lo tanto el 12 de Octubre de 1992 debió llamarse Día del encuentro. Eso, ni quita ni pone. Que sea uno u otro.

Ahora, veamos aquellas iniciativas, de declarar el 12 de Octubre de 1992 como el Día de la penitencia, y que no prosperó.

Nadie puede negar, que la llegada de los hombres blancos al continente americano alteró totalmente la estructura social y política de las poblaciones nativas.

La nueva organización impuesta era en perjuicio del indígena y en beneficio del europeo, lo cual sin duda no era como para  celebrarlo.

Pero aparte de ese y otros hechos negativos y francamente repudiables, se produjeron en forma paralela acciones y situaciones decididamente positivas, que han prevalecido. Lo concreto, es que ahora existe un mestizaje racial y cultural que es lo que llamamos hispano americanos.

La revolución francesa, se inició con un baño de sangre, pero cada vez que se celebra el 14 de julio, nadie recuerda tanto crimen que se hizo en nombre de la justicia; sino el mensaje inmortal de su Declaración de los Derechos del Hombre y el lema de libertad, igualdad, fraternidad.

La fecha del encuentro de civilizaciones, marca el momento en que América ingresa al concierto de los pueblos del mundo.  

No podemos encadenarnos con complejos que actúen como pesado lastre. En realidad el futuro sólo depende de lo que nosotros hagamos o dejemos de hacer.

Lo que en realidad sucede es que ni el Perú como nación, ni América latina, Hispano  América o Ibero América como continente, han logrado su total identidad y siguen siendo sociedades indefinidas desde el punto de vista cultural, social y étnico. El Perú es un estado, pero no una nación, sino un conjunto de naciones.  

Hay todavía en el continente notables núcleos y poblaciones indígenas, que son mayores en México, Bolivia, Perú y Ecuador. Grupos que han evolucionado muy poco en los últimos 500 años a despecho del proceso que significó el descubrimiento, la conquista y la república. En lo cultural y social se resisten a todo proceso de aculturación y de transculturación; y en lo étnico resisten igualmente al mestizaje manteniéndose racialmente puros. No hay planteamientos válidos para superar estas situaciones.

El mestizaje es un proceso aún no terminado y está en constante evolución. Durante el virreinato el mestizaje se hizo sobre la base de indios, españoles y negros; pero al llegar la república se han incorporado nuevos ingredientes en la mezcla, aun que en menor proporción como son los asiáticos orientales y los europeos de diversas naciones del viejo continente. En el mundo actual, a causa de las comunicaciones y las relaciones comerciales, tiende a hacerse más general el mestizaje de tipo étnico. Con los siglos, todos serán mestizos.

En América Latina, conviven por lo tanto dos sociedades diferentes: una es la autóctona, poco evolucionada y no integrada y la otra es la sociedad mestiza que tiene a su cargo la conducción de los estados y de la naciones. Entre una y otra hay una muralla.

Se ha creado en la sociedad mestiza actual un complejo de culpa que se ha convertido en trauma, con relación a la sociedad autóctona y buscan culpar de esta situación, a hombres y hechos que vivieron o se produjeron hace medio millar de años.

La aculturación, lo estimamos como un proceso de adaptación a una cultura o de recepción de ella; de un pueblo que toma contacto con la civilización  de otro pueblo más desarrollado. Es una imposición o dominio cultural.

Transculturación, es el proceso de difusión o influencia de rasgos culturales de una sociedad, cuando entra en contacto con otra que se encuentra menos evolucionada. Es una integración, con preponderancia de los rasgos culturales de la sociedad más evolucionada.

Para resolver su problema de identidad, América Latina no tiene necesidad de renegar del pasado ni seguir mirando a la madre patria en espera de la solución de sus problemas.

El pasado a veces contribuye a mantener abiertas heridas que deben ser cerradas y traumas que se deberán superar.                  

La nueva España, tampoco puede contribuir en nada a resolver nuestro problema de identidad, por que ella misma ha perdido la suya y busca una nueva más acorde con los criterios y puntos de vistas del mercado común europeo al que ahora pertenece como nueva potencia industrial.

Para España, ya hemos dejado de ser los antes llamados latinoamericanos, o hispanoa- mericanos o iberoamericanos para convertirnos en sudocas. Por su parte, han logrado romper con ese estigma que decía que los Pirineos eran los límites de Europa y  ahora miran más allá de los Pirineos. Por lo tanto, España sólo debe ser para los pueblos de América Latina, una parte de un pasado superado, sólo Historia y es en las fuerzas que emanan de la tierra y de los hombres de este continente, donde están las reservas anímicas que permitirán la solución del problema cualquiera que éste sea.       

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